domingo, 7 de junio de 2009

22 Aprendamos a escuchar

Publicado el 13 de abril de 2009


¿Y a usted, cuántas personas le escuchan? Haga un recuento, piense bien ¿Verdad que muy pocas? Ese es uno de los principales problemas que afectan al ámbito de las relaciones humanas, no nos estamos comunicando eficazmente y esto se debe en gran parte a que no sabemos escuchar.
La mayoría de las personas en el mundo nacemos con la capacidad de oír y por tanto nos pasamos la vida oyendo mil cosas, pensamos que con eso es suficiente. No, definitivamente no lo es, tenemos que desarrollar la capacitad de escuchar. Oír y escuchar son actividades distintas, oír es simplemente percibir vibraciones de sonido, escuchar es entender, comprender y dar sentido a lo que se oye.

Oír es un acto involuntario, estoy escribiendo y a pesar de que quiero fijar mi atención en lo que escribo, no puedo evitar oír a los coches que pasan, las cortinas que se mueven con el viento, algún pájaro que canta y un perro que ladra. Escuchar requiere de un cierto grado de aprendizaje y de la voluntad para desarrollar esa necesaria habilidad.

Escuchar se refiere a atender completamente lo que la otra persona está expresando, esto implica que debemos tener en cuenta los sentimientos, ideas o pensamientos que envuelven a las palabras y que también forman parte del mensaje que se está comunicando. Esto complica un poco las cosas porque las emociones en la mayoría de los casos, no se expresan con palabras.

De hecho, solo el 7 por ciento de la comunicación se manifiesta en forma oral, el 93 por ciento restante es lo que estamos comunicando con nuestra actitud, con la particular manera en que a veces hablamos, el volumen y tono de la voz, los movimientos de las manos y del cuerpo, con gestos cargados de emotividad, con ademanes y símbolos que ya todos entendemos.

Existen algunas sugerencias que pueden facilitar el proceso de aprender a escuchar en forma eficaz, en primera instancia debemos mantener contacto visual, esto nos permitirá reconocer y evaluar la expresión facial y el lenguaje corporal, por otra parte nuestra expresión debe darle a entender a la otra persona que estamos sinceramente interesados en lo que nos está diciendo. Es sumamente importante no interrumpir al que nos habla, debemos superar esa tentación, ya nos tocará el turno de hablar.

Es preciso verificar si entendimos lo que nos han comunicado, a esto se le llama parafrasear, por ejemplo: “lo que me estás tratando de decir es…..” si la otra persona dice si, perfecto. Si dice no, seguramente aclarará su dicho. En este punto también podemos realizar preguntas abiertas que inviten a que nos den mayor información, recuerde que entre más información tengamos podremos comprender mejor el mensaje.

No hay que distraerse ni perder la calma, se recomienda no juzgar ni ofrecer ayuda o soluciones prematuras, evitar frases como “eso no es nada, a mi me fue peor”, “No te preocupes por esa tontería”; no debemos contar nuestras historias cuando el que está frente a nosotros necesita hablar y ser escuchado. Finalmente, para ser un buen escucha debemos dejar de hablar, no se puede hablar y escuchar al mismo tiempo.

Escuchar es una actividad necesaria e importante, lamentablemente no nos entrenan para desarrollar esta substancial destreza. En este sentido, como en cualquier otra habilidad se requiere practicar, hay que intentarlo muchas veces hasta que logremos dominarla y convertirla en un hábito, los resultados siempre serán positivos para todos.

Escuchar eficazmente permite conocer a las personas, entrar al espacio de sus necesidades y motivaciones, conocer sus sentimientos, creencias, valores y opiniones, entender los orígenes de su conducta y finalmente, obtener su confianza y ganar su apoyo, amistad y respeto.La próxima ocasión que alguien quiera hablar con usted, póngase cómodo, dispuesto, atento. Sea generoso y paciente, dispóngase a escuchar de manera eficaz, concéntrese, se sorprenderá de lo que podrá escuchar y descubrir.

21. Esas personas malhumoradas

Publicado el 10 de abril de 2009


Seguramente los ha visto o se ha topado con alguno de ellos, son los malhumorados, es fácil reconocerlos ya que les gusta hacerles la vida pesada a todos. Lo cierto es que el mal humor parece ser una característica de los tiempos actuales, pero es posible cambiar de actitud y con ello encontrar las alternativas de vida que conduzcan a una vida más placentera.

No es difícil distinguir a las personas con mal humor porque siempre y en forma invariable, llevan el gesto fruncido, las cejas encontradas, los ojos hundidos, surcos al lado de la boca; cuando hablan en vez de voz se escucha una especie de ladrido desagradable. Cuando caminan lo hacen rápidamente y en forma atropellada, manotean al expresarse e invariablemente se quejan de todo y de todos.

Lo peor del caso es que andan por todos lados, seguramente los ha escuchado vociferando insultos y ofensas mientras dura la luz roja del semáforo, caminando hoscamente por los pasillos de la oficina; se habrá topado con ellos en el mercado, en el camión o en alguna ventanilla de atención al público y, en el peor de los casos, viviendo y durmiendo a su lado.

De hecho, nadie quiere tropezarse ni tener que tratar con esa gente amargosa, inconforme, desagradable y obscura; tal vez podríamos hacer un sobrehumano esfuerzo para tratar de entender sus motivaciones: tuvieron un día espantoso, siempre han vivido con mala suerte, la vida ha sido infame con ellos, traen el santo de espaldas, nacieron desangelados, la crisis lo ha golpeado más que a cualquiera, tienen el peor y más perverso de los jefes o los más ineptos subordinados del mundo, la más insoportable pareja, los hijos más abominables que se puedan imaginar, etcétera, etcétera.

Pueden ocurrírsele mil motivos más para justificar la sangre pesada de esas personas, incluso muchas de sus razones pueden ser perfectamente válidas para expresar enfado, desgano y fastidio. Lo que no se justifica es que permanezcan y hagan de ese estado de ánimo, una forma de existir y que esa manera gris y grosera de vivir dañe las sanas relaciones con familiares, vecinos, amigos y demás personas que por infortunio nos cruzamos en sus lúgubres, tétricos y retorcidos caminos.

A todas esas personas que siempre andan malhumoradas les pido un enorme favor: cálmense, tranquilos, aplacados, bájenle, modérense, no hay que ser o seguir siendo. Ya párenle, que les cuesta. Háganse a ustedes mismos y a nosotros la vida más amable. ¿Para qué continuar con lo mismo si cuesta más trabajo enojarse que sonreír?

Ya no se exalten, siempre hay remedio para todo, nada más dense un poco de tiempo para pensar detenidamente y las soluciones llegarán, se los aseguro. Les recomiendo practicar la serenidad, esto los ayudará a mantener un estado de ánimo apacible y sosegado aún en las circunstancias más adversas.

El mal humor es una actitud antisocial que además perjudica la salud. ¿Sabían ustedes que las personas con mal carácter son más propensas a desarrollar un accidente cerebro vascular? Esa es la conclusión a la que llegó un equipo del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta. Por otra parte, los enojones suelen contraer tanto los músculos que pueden llegar a padecer dolores musculares, fibromialgia e incluso esguinces y torceduras, además de migraña, retortijones intestinales y flatulencias.

Es importante que se reconozcan a si mismos como unos gruñones consuetudinarios, a partir de ahí, hablen con sus familiares y amigos, pídanles les ayuden a controlar su desatinado carácter, ellos pueden tener buenas ideas y ofrecerles excelentes consejos para desactivar los arranques de cólera cuando estos surjan. No se aíslen ni se encierren en sí mismos, busquen los caminos que les lleven a componer su grotesca forma de ser.

Si bien es cierto no hay claves exactas para combatir o controlar el mal humor, existen algunos métodos que les pueden ayudar: cuenten hasta diez (mejor hasta cincuenta) hagan cualquier cosa que les ayude, tal vez apretar una pelota antiestrés o respirar profundamente, lo primero canalizará la tensión, lo segundo oxigenará el cuerpo y ambas cosas les darán tiempo para procesar las emociones, reconocerlas y encontrar mejores respuestas conductuales.

Corran, caminen, monten bicicleta, naden, levanten pesas, bailen, hagan cualquier ejercicio pero que sea con regularidad, ya que esto hará que el cuerpo produzca beta-endorfinas, la hormona que controla el estrés y mejora el estado de ánimo.

Duerman en cantidad suficiente para tener un descanso pleno y completo, estar siempre cansado puede provocar irritabilidad. Coman bien, una dieta balanceada ayuda a desintoxicar la mente y el cuerpo y proporciona la energía suficiente para evitar que las tensiones se apoderen de su vida.

Hagan todo lo que esté a su alcance para controlar su cotidiano disgusto, dense cuenta que el permanecer en ese estado de ánimo daña sus relaciones personales y familiares, afectan su imagen y alejan de ustedes a propios y extraños. Recuerden que padres malhumorados crían hijos malhumorados y si en casa todos andan enojados, sulfurados, quejosos y explosivos tendremos como resultado un hogar sin armonía ni paz y por consiguiente una familia en vías de extinción.

Por otra parte, si usted es una persona con un magnífico carácter y con actitudes tranquilas y serenas, trate de ayudar a los enojones que conozca. Si ya lo intentó y no ha conseguido resultados positivos, apártese de ellos, no permita que le contagien su amargura, antipatía, acidez, hostilidad y malas vibras. Déjelos que se alejen vertiendo su toxicidad por otro lado.

La vida es simple y sencilla, vivámosla así, siendo amables, pacientes y tolerantes con todos, manteniendo la sonrisa, el gesto alegre, la palabra cordial, el trato afectuoso. Seguramente esta actitud redituará en grandes y merecidas recompensas sociales y emocionales y lo más importante, le estará haciendo la vida grata y feliz a su familia, a sus amigos y a todos los que tengamos la fortuna de encontrarnos con usted.

lunes, 1 de junio de 2009

20. Inteligencia emocional II

Publicado el 1 de abril de 2009



Se ha preguntado alguna vez ¿Por qué algunas personas logran vivir bien aunque no sean las más destacadas por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos, presiones y fracasos y ver las dificultades bajo una óptica distinta? Daniel Goleman dice que es porque esas personas han logrado desarrollar la inteligencia emocional.


La inteligencia emocional es el tema de actualidad dentro del mundo de las relaciones humanas, y es que, debemos reconocer que las emociones cercan nuestras vidas, las conducen y norman; piense por un momento y rápidamente se dará cuenta de que la mayoría de las decisiones están influidas o condicionadas por las emociones. ¿Compró su coche haciendo cálculos precisos de rentabilidad? ¿Eligió a su pareja porque objetivamente era la mejor opción?
En términos generales, la inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones; se trata de obtener resultados positivos en el manejo de nuestras emociones lo que con seguridad nos brindará mayores posibilidades de mejora personal y de éxito social.

Según Goleman, autor de esta teoría, el primer componente de la inteligencia emocional consiste en tener un conocimiento profundo de nuestras propias emociones y descubrir de qué manera nuestros estados de ánimo influyen y determinan nuestro comportamiento; en este punto se trata de observar cómo actuamos dependiendo de nuestros distintos y variables estados de ánimo para descubrir los orígenes de nuestra conducta.

Una vez que conocemos nuestras emociones, el siguiente paso es controlarlas, me refiero a que debemos tener dominio de nosotros mismos para no dejarnos arrastrar por los sentimientos y las emociones del momento. Al respecto Aristóteles dijo en alguna ocasión: Cualquiera puede ponerse furioso, eso es fácil; pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta, eso no es fácil.
En este punto ayudan muchos las técnicas de relajación y de respiración, evitar que nuestros pensamientos se desboquen y nos precipiten junto con ellos a acciones de cuales después podemos arrepentirnos.

El tercer elemento de la inteligencia emocional es la automotivación, se trata de fijarnos metas y dirigir nuestra conducta hacia el logro de esos fines, no detenernos ni sufrir tanto por los obstáculos. En esto es necesaria cierta dosis de optimismo e iniciativa, de forma que seamos emprendedores y actuemos de forma positiva ante los contratiempos.

El reconocimiento de las emociones ajenas en fundamental, esto se debe a que las relaciones humanas se basan en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, por un gesto, por una mala contestación, nos ayuda a entender a las personas de nuestro entorno y a establecer lazos más reales y estrechos con ellas.

Finalmente debemos poner en juego todo lo anterior para establecer relaciones interpersonales adecuadas con todas las personas que nos rodean; cualquiera puede darse cuenta de que una buena relación con los demás es una de las cosas más importantes y benéficas para nuestras vidas ya que pueden conducirnos hacia el éxito social y laboral. En este punto no se habla de tratar bien solamente a los que nos son simpáticos, a nuestra familia, amigos o jefes, se trata de establecer relaciones sanas y favorables con todo aquel que de alguna forma o de otra se cruce en nuestro camino.

Un adecuado desarrollo de la inteligencia emocional nos permitirá mantener la calma cuando todo sea un caos, nos protegerá de los raptos emocionales en los cuales nos desbordamos y actuamos sin pensar y tomamos decisiones que no siempre son las mejores; nos ayudará a establecer y mantener las relaciones sociales que nos conducirán al bienestar personal, familiar, laboral y social.

La inteligencia emocional es una forma de pensamiento, una sabiduría que implica darnos cuenta de cómo actuamos, cómo controlamos nuestra conducta para que actúe en nuestro favor y de qué manera nos estamos relacionando con nuestros semejantes. Significa ser firmes en el reconocimiento de nuestros derechos y el de los demás y poder tomar decisiones difíciles poniéndonos en los zapatos de otras personas.

Por otra parte, estamos hablando de una capacidad que todos podemos desarrollar, porque todos tenemos la capacidad de aprender de nuestras experiencias personales y profesionales y aprovechar ese aprendizaje en nuestra vida diaria. Aplicar la inteligencia emocional implica ser perseverantes en nuestros propósitos, saber sobreponernos a contratiempos, fracasos y decepciones, favorecer la comunicación y la convivencia, evitar conflictos y frustraciones, facilitar las relaciones humanas y encontrar, por todos los medios, los caminos que nos conduzcan hacia el bienestar y la felicidad, que finalmente, es el motivo principal por el que estamos en este planeta.

19. Inteligencia emocional



Publicado el 20 de marzo de 2009



¿Qué pasa? De nueva cuenta nos enteramos de una masacre perpetrada por un joven, ¿Será que este hecho es un signo de nuestros tiempos? ¿Una señal de alerta para corregir algo en la formación de nuestros jóvenes y mucho en nuestras sociedades? Los especialistas en el estudio de las relaciones humanas hablan de carencias importantes en la forma en que las personas se están interrelacionando, en virtud de ello, han desarrollado una corriente a la que llaman inteligencia emocional.

En esta ocasión sucedió en Alemania el pasado 11 de marzo, Tim Kretschner de 17 años, visitó su ex colegio por última vez y sin mencionar una sola palabra, se dirigió a tres aulas y comenzó a disparar en forma indiscriminada. Nueve alumnos murieron en el acto, tres maestras también sucumbieron a los balazos disparados por el asesino, ocho alumnas resultaron heridas y un adulto murió cuando el joven huyó del edificio. Posteriormente asesinó a dos personas más antes de ser abatido por la policía de la localidad.


Todavía nadie es capaz de encontrar una respuesta adecuada a una interrogante crucial: ¿Qué motivos puede tener un joven de 17 años, hijo de un empresario acomodado para realizar esta brutal acción? ¿Qué pasaba por su mente?


Si hacemos referencia a la conducta mostrada por el joven en el pasado y a la forma en que se relacionaba con las demás personas hallamos puntos contradictorios; por un lado varios alumnos del colegio, que habían conocido a Tim dijeron que no era ni bravucón, ni solitario o fracasado; se mostraba tranquilo y amistoso, incluso era agradable estar en su compañía.


Por otra parte, la prensa lo calificó como un muchacho aficionado a los videojuegos de contenido violento y señaló que había sido sometido a repetidos tratamientos por depresión y que se sentía rechazado por sus compañeros.


Seguramente en los próximos días surgirán nuevas versiones y nuevas explicaciones para el proceder de este joven, se especulará, se discutirá y se obtendrán algunas conclusiones; después se olvidarán del asunto hasta que dentro de algunos meses o años, otro joven cometa una acción similar, ¿Y mientras tanto que?


Si ánimos de sumar conclusiones, yo creo que este hecho tan concreto como brutal, ilustra de manera literal y precisa lo que sucede en una persona cuando no controla sus emociones en forma razonada, cuando se ciega y no puede pensar ante un secuestro emocional. Y precisamente eso, aplicar inteligencia a las emociones es la esencia de lo que Daniel Golemán llama inteligencia emocional, teoría dada a conocer en 1995 y que abrió todo un campo de investigación y una forma de pensamiento.


Goleman asegura que el ser humano tiene dos capacidades muy importantes: pensar y sentir. La primera se refiere a los pensamientos, las ideas, la razón. La segunda representa los sentimientos, las emociones. Estas dos capacidades funcionan al mismo tiempo y ejercen influencia una sobre otra. El desarrollo que tengamos en ambas capacidades va a dar como resultado el grado de equilibrio y bienestar que tengamos en nuestras vidas.


En este sentido, se afirma que un niño que demuestre su inteligencia en la escuela al obtener las mejores calificaciones no tiene asegurado el éxito en su vida laboral, relaciones afectivas y en general poder llevar una vida satisfactoria y plena. Puede llegar a ser un excelente cirujano y realizar operaciones muy complicadas y derrumbarse ante un divorcio o mostrarse incapaz de relacionarse adecuadamente con sus hijos.


Lo anterior da pauta para pensar que existe otro tipo de inteligencia, la que nos faculta para conducirnos correctamente en nuestras relaciones humanas y en todo a lo que se relaciona con las emociones y los sentimientos. Esa es la inteligencia emocional.


Sin embargo nuestras sociedades le han dado un especial fomento al desarrollo de los aspectos mentales dejando en segundo plano la educación y la expresión de los sentimientos y las emociones, a los niños incluso se les enseña a reprimir los sentimientos porque los hombres no lloran.


Ni en el seno de nuestras familias ni en las escuelas nos enseñan cómo ser buenos amigos y compañeros, cómo tener matrimonios exitosos, cómo desarrollar y cimentar familias unidas, cómo educar hijos felices; no nos enseñan a relacionarnos en forma adecuada con nosotros mismos para que podamos lidiar de la mejor manera posible con nuestros enfados, tristezas y fracasos.


En consecuencia tenemos sociedades con altos índices de problemáticas personales, con pérdida de valores, con hombres y mujeres que no le encuentran sentido a sus vidas ni a las vidas de los demás, con jóvenes incapaces de darle rumbo y dirección a sus existencias y que terminan atrapados en subculturas e influenciados por ideas, corrientes y tendencias ajenas a los valores aceptados por la humanidad.

En tanto se continúe dejando de lado la educación emocional continuaremos viendo crecer los índices de divorcios, violencia intrafamiliar, sexualidad en adolescentes, embarazos infantiles y otros problemas que son resultados de la incapacidad de las personas para relacionarse consigo mismas y con los demás. Y desgraciadamente, casos como el de Tim Kretschner continuaran ocupando espacios en las planas de los periódicos.

18. Que se acabó el carnaval

Publicado el 28 de febrero de 2009


A los antiguos cofrades de la sociedad
dipsómana melódica


Pues resulta que estaba muy entretenido con rollos carnavalescos y otras circunstancias de la vida. No está mal que me meta en esos andares. No, para nada; lo que sí está mal es que no me procure el espacio inevitable para sentarme a garrapatear sobre el teclado, eso sí que está muy mal.

Ante tal ausencia de letras, han surgido reclamos por aquí y por allá de parte de algunos amigos que aseguran extrañar esta columna llena de migajas, cenizas y desvelos; les aseguro que me ha colmado de alegría recibir sus requerimientos, mismos que me dotan de los ánimos precisos para continuar con esta tarea de empecinado escribidor.

Sin ningún ánimo de justificarme por la falta de apariciones de esta columnejilla, quiero aprovechar el espacio que se me prodiga para relatarles la circunstancia (que más que eso ha sido una ocurrencia o más aún, un atrevimiento) que se convirtió en la causa indirecta de mi transitoria lejanía.

Sin mayores preámbulos les diré que se trata de mi lastimosa participación en el grupo de los Alcohólicos Armónicos, de antemano les aseguro que no pudo ocurrirse un nombre más atinado y certero para calificar a este grupo de alegres amigos y compadres, todos relajados, ocurrentes y medio locos; todos enjundiosos (pero moderados) adoradores del buen vino, la música popular, la vida disipada, el tabledance y los bailoteos propios del carnaval.

Seguramente han oído hablar de este grupo y tal vez nos recuerden en algunas de nuestras participaciones carnestolendas, tal vez como luchadores, superhéroes o policías, como el grupo de escoceses que desfiló hace algunos años o como el alborotado grupo de toreros que el reciente sábado de bando transformó el malecón de Campeche en la plaza de toros más grande de México, en la que muchos de los matadores cortamos rabos sin recibir orejas, pero eso sí, cosechamos carretadas de aplausos por parte del tendido.

Es importante mencionar que los miembros de la antigua cofradía de alcohólicos armónicos nos trastornamos del cerebro a partir de que se han encendido las velas de difuntos en el mes de noviembre, entonces se perpetran secretas tertulias en escondidas tabernas a las que es imposible entrar si se desconoce el santo y seña. En esos sitios, tenuemente iluminados, los cofrades nos perdemos en elucubraciones y devaneos vergonzosos en un principio y finalmente, colmados de imaginación y creatividad.

Posterior al martes de carnaval, volvemos a convertirnos en gente decente; unos son profesionistas o ejecutivos destacados, algunos somos servidores públicos comprometidos y otros más, empresarios exitosos; por lo general todos se comportan como personas normales, salvo excepciones que no mencionaré.

El lapso que dura el jolgorio de carnaval nos impulsa a asistir a continuos y agotadores ensayos de dos a tres veces por semana, algunas de estas sesiones son tan intensas que se prolongan hasta altas horas de la madrugada y nos dejan completamente extenuados. Pero todo este sacrificio es siempre con el afán de ofrecer el mejor espectáculo a los asistentes al bando.

Y el esfuerzo ha dado frutos: en el año 2000 la presentación “Sólo para Mujeres” valió para el primer lugar en el concurso de grupos organizados. Este honroso lugar se nos volvió a otorgar en el 2005 con el “Show de los Pinochos” y en el 2008 con “Invasión Vikinga”. Hay por ahí tres segundos lugares: 1997 con “Pinos de Boliche”, 2001 “Escoceses” y 2006 “Panzón Jackson”.

Este 2009 se ajustaron 15 años de participación continua en el carnaval campechano, quisimos celebrarlo vistiendo el traje de luces y montando el espectáculo denominado “Sangre de Torero”; nos hubiese gustado ocupar los primeros lugares en el bando pero en esta ocasión, los reconocimientos fueron merecidamente para otros grupos. No importa, eso no nos desanima, de cualquier manera hicimos nuestro mejor esfuerzo y nos divertimos tal como lo teníamos planeado, al mismo tiempo nos sirve de acicate para encontrar nuevas ideas para desarrollar en el futuro.

A estas alturas del año, y antes de que terminara el martes de pintadera, los alcohólicos armónicos ya habíamos logrado, en el ejercicio pleno de la democracia, ponernos de acuerdo en el tema a desarrollar para el próximo carnaval. Discúlpenme pero no puedo revelarlo, un código de honor me lo impide. Pero pueden estar seguros de que no saldremos disfrazados de mujeres ni de animales ni de cosa alguna que ofenda al público o que nos denigre a nosotros mismos. Esa es una norma de grupo.
Hoy todo ha vuelto a la normalidad, pero es de particular justicia hacer una mención especial a los fundadores de este alegre grupúsculo, un reconocimiento a los actuales integrantes, todos grandes y entrañables amigos, mi sincero agradecimiento a la paciente maestra de baile, a la señora que confecciona los trajes, a familiares y colaboradores y a todos los que de alguna forma u otra han intervenido y apoyado para hacer que los alcohólicos armónicos conviertan su motivo de diversión en toda una tradición del carnaval de Campeche.

17. Previniendo la drogadicción

Publicado el 2 de febrero de 2009



En un mundo cada vez más enredado y descompuesto, es común que muchos jóvenes opten por el consumo de estupefacientes como un camino para evadir una realidad que no les resulta atractiva; es por tanto vital, necesario y urgente que los padres de familia sepamos reconocer las señales que indican que nuestros hijos están en zona de riesgo y que tomemos las medidas necesarias para evitar que caigan en el aciago mundo de las drogas.


La idea de abordar este delicado tema, surge de una nota informativa publicada en días pasados en este rotativo, en el cual se relata la historia de un padre de familia que, a fin de evitar que su joven hijo consuma drogas, detuvo y entregó a la policía al narco vendedor que pretendía surtir de enervantes al muchacho.
Es cierto, esa es una forma muy reconocible y loable de evitar que nuestros hijos penetren al mundo de las adicciones, lamentablemente no podemos estar todo el tiempo detrás de ellos ni someterlos a una estricta marcación personal las 24 horas del día. Tampoco podemos seleccionar al total de las personas con las que se van a relacionar o eliminar por completo de sus vidas los escenarios que nos parezcan inadecuados para ellos. No, por desgracia no lo podemos hacer y además, no sería sano para el desarrollo integral de los chicos.

Lo que si podemos hacer es contar con la suficiente información que nos permita conocer los motivos que inducen a nuestros hijos al consumo de los enervantes, saber cuáles son las vías para la prevención, informarnos de los indicadores que nos permitan reconocer que se están drogando y qué hacer para ayudarlos a salir de ese infierno.

Existen muchos motivos que conducen a los chicos a las drogas, para nuestra desdicha, parece que el consumo de esos productos está de moda en algunos ambientes y esto puede llevarlos a pensar que si no las toman serán rechazados, a esto se suma la curiosidad y el deseo de vivir y tener nuevas experiencias sin detenerse a pensar en los efectos posteriores y la influencia negativa de amigos y conocidos.


Otro aspecto importante que puede inducir a la drogadicción es el clima familiar en el que crecen y se desarrollan, una atmósfera marcada por la violencia, el abuso, desintegración, indiferencia, desinterés y falta de comunicación pueden conducir al joven al consumo de drogas al pretender evadirse de una realidad no deseada. Esto mismo puede propiciar que el joven no despliegue las características emocionales necesarias para afrontar sus problemas personales y familiares y entonces estaremos sumando un agravante más.

Siempre que hablemos de drogadicción, debemos considerar que es mucho mejor y más fácil prevenir que batallar contra una adicción. Por ello debemos dotar a nuestros muchachos de las herramientas necesarias para rechazarlas, porque finalmente la decisión acerca de consumirlas o no es únicamente de ellos. Y en este punto no solo debemos pensar en el conjunto de valores familiares que deben cargar los hijos en la mochila, sino también de otros aspectos mucho más prácticos.


En días pasados comentaba con algunas personas, que yo transité por la secundaria, preparatoria y carrera sin que me ofrecieran drogas, es más, ni siquiera las conocí de lejos. Esto me lleva a pensar en la importancia de rodearse de valiosos y sanos amigos y de convivir en escenarios completamente ajenos a los relacionados con las drogas.

Por otro lado hay que construir una relación muy cercana con los hijos, hablar del tema, saber qué opinan al respecto, darles argumentos para rechazar los ofrecimientos, conocer a sus amigos y si es posible, a los padres de sus amigos; establecer límites y horarios para su conducta, sobre todo cuando los hijos son aún adolescentes y empiezan a frecuentar fiestas y antros.


Necesitamos rodearlos de un clima familiar de armonía, de convivencia sana y comunicación continua y permanente, organizar actividades donde participen todos los miembros de la familia y crear en casa un firme ambiente anti drogas, con normas muy claras y, ante todo, siempre predicar con el ejemplo a fin de mantener una autoridad moral sobre ellos.

De cualquier manera es preciso estar siempre pendientes de los hijos para reconocer cuándo han podido caer en las drogas y poder ayudarlos lo más oportunamente posible, en este sentido hay que atender a las modificaciones rápidas e inexplicables de conducta, hábitos, amistades, humor y hasta en los cambios que puedan darse en su apariencia física, alimentación, aseo personal y rendimiento escolar o laboral. No debemos ignorar ninguna cosa que pueda ser indicador de un posible consumo de drogas.

Recuerden que las drogas crean dependencia, en el caso de que uno de nuestros hijos caiga en ellas, es válido y esencial pedir ayuda profesional, tanto para él como para nosotros, al mismo tiempo es necesario cortar en forma definitiva con los ambientes que faciliten y propicien el consumo y cargarse de mucho amor y paciencia para proporcionar al hijo un camino de salida rápido y definitivo.

Trate de evitar los reproches, acusaciones, reclamos, discusiones y castigos, todo eso no sirve de nada, ofrézcale a su hijo una ayuda real y concreta, humana y amorosa. Cree en torno a él un espacio en el que pueda encontrar los apoyos que le permitan recuperar la voluntad y la inteligencia para mantenerse sobrio y lejos de las drogas.


Evitar la drogadicción es una tarea de todos, supone establecer un acuerdo social en el cual nos comprometamos a proporcionar en el seno de nuestras familias los valores humanos y espirituales que contribuyan a evitar el consumo de las drogas. Si los hijos no cuentan con valores bien definidos y vivenciados, ninguna estrategia de prevención será efectiva.
Es muy pretencioso de mi parte suponer que este artículo contiene todo lo que se necesita saber acerca del tema de las drogas, de hecho, estoy seguro que solo toca una mínima parte, pero habrá cumplido su objetivo si logra despertar el interés y la preocupación necesaria para aproximarse a la información, a los medios y recursos que le permita mantener al margen de la drogadicción a sus hijos. La tarea es continua pero necesaria, es la vida de los hijos y su bienestar lo que está en juego.

16. Medidas anticrisis

Publicado el 19 de enero de 2009



Pues resulta que estamos en crisis económica ¿Le sorprende? No, no creo, la verdad es que las crisis económicas no son una novedad en la realidad de los mexicanos de la calle, los que trabajamos y vivimos de nuestro sueldo. Me parece que hemos estado en crisis los últimos 30 años. Los políticos han iniciado sus planes para combatirla; a nivel familiar también debemos implementar acciones para sobrevivir en tiempos de crisis.


Durante los últimos meses del año que acaba de concluir, la economía de los Estados Unidos entró en una grave recesión, en su caída ha arrastrado a las economías de muchos países, entre ellos el nuestro. Hace unos días el presidente Felipe Calderón, en el marco del acuerdo nacional a favor de la economía familiar y el empleo, anunció 25 puntos enfocados a la defensa del poder adquisitivo de los mexicanos y del empleo. Esa es la parte que le corresponde hacer a los políticos, ¿Qué nos corresponde realizar a nosotros y a nuestras familias?


Por supuesto, debemos implementar nuestro propio plan emergente (o quizás permanente) para enfrentar la crisis económica; esto implica desarrollar múltiples acciones relacionadas con la administración del presupuesto familiar, tareas en las que deben participar todos los miembros de la familia para que adquieran sentido de responsabilidad y se comprometan con la optimización de los gastos. A continuación comentaré algunos puntos de coincidencia vertidos por expertos en finanzas familiares.


Inicialmente se deberá establecer el presupuesto de gasto familiar (este punto debe incluir los ingresos de todos los miembros de la familia) esto nos permitirá conocer con qué cantidad de dinero contamos de manera mensual para afrontar los pagos y otros compromisos económicos; de igual manera se deberá establecer un presupuesto de egresos en donde estén considerados todos los gastos, hasta los más pequeños, esto nos ayudará a determinar que porcentaje del presupuesto de ingresos se asignará al gasto correspondiente.


Conviene dividir el presupuesto de egresos en tres categorías: gastos necesarios, importantes y lujos. Cada familia, de manera conjunta, debe decidir y relacionar en una lista qué cosas caen en cada categoría; en primer lugar deberán cubrir los gastos necesarios, posteriormente los importantes y, si aún queda dinero, los lujos. Es importante no salirse del plan de gastos y evaluar de manera mensual los resultados obtenidos a fin de hacer los ajustes o adecuaciones necesarias.


Muchas veces no nos damos cuenta ni en que se nos va el dinero, a unos cuantos días de haber cobrado la quincena ya no nos quedan más que unos cuantos pesos, esto es un indicador de que existen fugas de dinero que hay que cerrar ¿Pero en dónde están esas fugas? si no lo sabemos no podremos cerrar la llave.


Especialistas financieros comentan que debemos relacionar la totalidad de los gastos que realizamos por lo menos durante tres meses, esto nos dará una idea de las cosas en las que se nos va escapando el dinero y nos permitirá realizar los arreglos necesarios y oportunos. Es vital llevar un estricto control del gasto, no salirse de lo presupuestado para mantener sanas nuestras finanzas familiares.


Por otra parte, quiero comentar algunas sugerencias para enfrentar la crisis económica que me llegaron vía correo electrónico y que me parecen primordiales:


Como primer punto y muy importante, cuiden su trabajo, tengan una actitud correcta diariamente, no falten, no lleguen tarde, esto evitará descuentos al sueldo. Sean eficientes y altamente productivos, esto hará que a la hora de los despidos no seamos tomados en cuenta. No desperdicien el tiempo ni los recursos de su empresa, recuerde que si la empresa se hunde, se hunde pareja, y los afectados son tanto dueños como empleados.


Modifiquen sus hábitos de consumo, esto es, no compren y no gasten en lo que no sea necesario, esto incluye alcohol, cigarros, parrandas, comida que no vamos a comer, libros que no vamos a leer o ropa que no vamos a usar o que usaremos sólo una vez. Recuerden que cuanto tiramos comida a la basura en realidad lo que estamos tirando es dinero.


Paguen sus deudas lo más rápido posible, las deudas acumulan intereses, lo que representa que a largo plazo tendrán que pagar más dinero. Destinen una parte de sus ingresos al ahorro, deben mantener ahorrada una cantidad de dinero similar al ingreso correspondiente a tres meses de sueldo, lo cual les permitirá mantener su ritmo de vida y cumplir sus compromisos económicos durante ese lapso en caso de que pierdan su empleo.


En casa, no desperdicien recursos, esto incluye comida, luz, agua, gasolina, gas y todo lo que pueda representar un gasto extra, incluidos los costos de telefonía. Hagan ejercicio y coman sano, esto evitará que se enfermen y tengan que gastar en consultas y medicamentos.


Básicamente, se trata de desarrollar la creatividad para poder optimizar el gasto y hacer que el dinero rinda más, de hecho las crisis representan una ocasión para mejorar, para crecer y ser mejores. Aproveche la crisis económica para transformarse en un excelente administrador del presupuesto familiar o tal vez para descubrir una oportunidad de negocio que pueda resultar muy redituable.


De cualquier forma, recuerde que la crisis económica no es opcional, ni selectiva y quizás tampoco sea temporal, por tanto actuemos pronto, tomemos medidas emergentes lo más rápido posible. Recuerde que la buena salud de las finanzas personales es uno de los temas más importantes para conservar la unidad familiar, y en tiempos de crisis se convierte en una prioridad ya que compromete el bienestar y el futuro patrimonial de la familia.

15. El ejercicio de la caridad

Publicado el 8 de enero de 2009




Ella decidió vivir una navidad distinta. Ella quiso en esta navidad, conocer el rostro de las Marías de hoy, las que viven en la pobreza, las que sufren ante un incierto porvenir para ellas y sus hijos. No hubo pesebres, ni pastores, ni estrellas que iluminasen el camino. Hubo trabajo, alegría, inspiración, y gracias al ejercicio de la caridad de un sector de la sociedad, hubo un regalo de navidad para 25 mujeres que tuvieron la gracia de dar a luz en esos días.


Todo partió de una convocatoria que hiciera María Isabel Álvarez de la Peza, conductora del programa Novo Millennio, informativo católico que se transmite por el canal de televisión María Visión, para participar en la campaña denominada “Una canastilla para María”. La tarea consistía en reunir los artículos necesarios para recibir a un recién nacido, armarlos en paquetes y distribuirlos entre mujeres de escasos recursos que hayan sido mamás el día de navidad o en los días previos.

Ella respondió a esa invitación, integró con sus familiares un equipo de trabajo e inició la gestión entre amigos, vecinos y conocidos. La respuesta fue mayor a la esperada, los productos fueron llegando e inundando los espacios destinados para tal fin, en total se integraron 25 paquetes, las bañaderas hicieron las veces de canastillas. Se decidió distribuirlas en el hospital “Álvaro Vidal Vera”, el área de trabajo social de ese nosocomio determinó, a través de un estudio socioeconómico, quienes eran las madres idóneas para recibir las “canastillas”. Finalmente, los días 24 y 25 de diciembre fue al encuentro de las Marías de hoy.

Los nombres de las beneficiadas no importan mucho, todas eran María, todas estaban llenas de gracia; en algunos casos José era un campesino, otras un pescador o un lavacoches, en otros casos ni siquiera había un José. Ellas sólo acertaron a decir gracias, pero no hacía falta que lo dijeran, los beneficios y recompensas de la caridad, del amor al prójimo, del dar y amar hasta que duela, ya se habían recibido.

Muchas veces al hablar de caridad nos confundimos y suponemos que es entregar una limosna (lo que nos sobra de dinero o algún bien material que ya no usamos) pero la caridad va muchos más allá, es más que una palabra, una virtud o un simple acto de ayuda, es una manifestación de amor al prójimo, un sentimiento que impulsa a la solidaridad con nuestros semejantes.

La práctica de la caridad nos conduce a un cambio completo que se genera desde el interior de nosotros mismos, porque nos rescata del egoísmo y del egocentrismo, de la avaricia que no permite que compartamos nuestros bienes, de la pereza que nos impide trabajar por los demás y nos libera de todo aquello que nos ata al consumismo, a los vicios de lo material y a las apariencias de lo social.

La caridad debe ser una tarea continua y permanente, tanto en momentos de armonía como en tiempos difíciles, no dar oportunidad a pretextos ni a justificaciones, practicarla día a día hasta que se vuelva costumbre, hasta que sea una constante en nuestras vidas y quede arraigada en las fibras más cercanas a nuestras emociones.

El ejercicio de la caridad nos lleva a disfrutar la alegría íntima y profunda de dar generosamente a los demás, a vivir y gozar la experiencia de participar activamente en la obra transformadora de Dios, a recorrer los caminos que nos acercan a nuestro semejantes y a mejorar nuestro entorno haciéndolo más justo y más solidario.
Fueron 25 las Marías que ella conoció esta navidad, todas con un mismo rostro, con una expresión que parece no haber cambiado en los últimos dos mil años, con los mismos surcos que deja la pobreza y el sufrimiento y con las mismas señas que surgen de la esperanza, la alegría y la ilusión por llevar a sus familias hacia destinos mejores. Fueron 25 las Marías, la próxima navidad, si usted quiere, podrán ser más.