martes, 18 de mayo de 2010

44. Canasta de recuerdos

Publicado el 18 de mayode 2010

Llegará un día en que nuestros
recuerdos serán nuestra riqueza

Geraldy

La abuela abrió la vieja vitrina que reposa en su dormitorio y, al margen de decenas de fotografías en tonos gris y sepia, fueron resucitando ayeres, lejanos parentescos, historias antiguas y anécdotas inesperadas. Es la canasta de recuerdos de mi abuela que en una tarde tranquila se desplegó para mostrar su abundancia.

Son imágenes que capturaron casi 100 años de la historia familiar, es la resplandeciente iconografía que permite reconocer cinco generaciones de un linaje apacible y cálido, cercano, relajado y afectuoso. Cerca de un siglo en la cronología de una familia que no tiene nombres ilustres para el mundo, pero donde todos conforman una riqueza surgida del trabajo anónimo y dedicado, del cultivo fecundo de las buenas costumbres y donde el buen humor ha sido un común denominador.

La mano de la abuela repasa las imágenes, las toca como si al sentir su textura llamara a los recuerdo y, haciendo gala de completa lucidez, asciende con agilidad y esmero al árbol genealógico para explicar con detalle los parentescos y relatar las anécdotas de los personajes que estelarizaron la mitología familiar en la primera parte del siglo pasado.

Por extraño que me haya parecido, los asistentes a la narrativa de la abuela no éramos muchos, sólo mis hijas y yo; sin embargo me parece que fuimos suficientes para, con particular diligencia, darle puntual seguimiento al anecdotario; por supuesto, muchas interrogantes fueron vertidas y todas fueron prolijamente respondidas.

Entre el cúmulo de fotografías de todos tamaños, mi abuela destaca la de su madre, doña Concepción Maldonado, quien a sus aproximadamente 15 años se mostraba altiva, con una mirada serena y tranquila. Mi abuela hace mención a la belleza de su madre; no hacía falta, esa cualidad se revela en ese retrato tomado alrededor de 1915 y que se mantiene cuidadosamente conservado.

A la bisabuela la conocí cerca de 50 años después de que posara para esa foto, para entonces, su juventud se había extraviado en las tareas de parir y cuidar 10 hijos y batallar diariamente para sacarlos adelante, sin embargo, perduraban en ella los rasgos reconocibles de la mocedad retratada.

Rodeada con un antiguo marco en forma de óvalo, está la foto del padre de mi abuela, don Norberto Duarte, quien con gesto adusto, sombrero y bigote recortado posa junto a una de sus hermanas. Es la única foto que tiene un marco, la abuela no sabe explicar porqué. Él murió muchos años antes de que yo naciera,

No podían faltar las fotografías de mi abuelo don Nicolás Luna Núñez, la más antigua lo retrata en sus 35 años; sin embargo, yo recuerdo una anterior a esa, se trata de una foto que lo muestra en un viejo muelle al lado de sus compañeros de tripulación del barco que aparece a sus espaldas. En esa gráfica el abuelo debía andar por los 20 años. Lamentablemente, desconocemos el paradero de esa gráfica que debió ser captada en los inicios de los años veinte del siglo pasado.

Por supuesto, había muchas fotos de la abuela, tantas que se hizo fácil reconstruir su particular historia, desde su juventud en los años treinta, hasta la formación de su familia. Ahí estaba ella con sus hijas mayores (mi madre la primera) luego siguen otras fotografías en las cuales sus hijos van aumentando hasta llegar a seis; finalmente, las imágenes donde se acompaña de nietos y bisnietos.

La abuela mostró muchas fotos de sus hermanos (a todos los conocí) y nos relató las historias de cada uno de ellos, sus anécdotas y andanzas en el Campeche de los años cuarenta. Existen también fotografías de muchos de sus sobrinos, de ahijados, de vecinos y amigos a quienes recuerda por sus nombres y apellidos.

Muchas de estas fotos cuentan con dedicatoria y fecha en la parte posterior. Este detalle abre un diferencia enorme con las fotos digitales de hoy día. La dedicatoria las hace personales, únicas, irrepetibles; ahí está el trazo y la forma de la letra y el pensamiento de la persona retratada, ahí está su huella que trasciende para ser leída 40 o 50 años después.

La colección fotográfica de la abuela es a la vez un postigo que permite dar un atisbo a antiguas formas de vestir, a muebles de aquellas tiempos y al modo particular de tomarse fotos que se acostumbraba en esas épocas: todos posando y sin sonreír alrededor de las figuras relevantes de la familia.

También existe una sección fotográfica de personas a quienes el tiempo les ha robado la identidad, simplemente la abuela no recuerda quienes son. Seguramente tuvieron una participación no muy significativa en algún momento de la vida y por eso su foto está a resguardo pero sin identidad. Eso no le quita el sueño a mi abuela.

Con la última foto, cae la tarde y concluye la sesión. Doña Herlinda Duarte Maldonado, con sus 88 años y la estampa clásica de las abuelitas del siglo pasado, guarda con cuidado su memoria y legado fotográfico, ahí quedan casi 100 años de vida familiar, ahí queda el recuerdo y el testimonio de personas cuya trascendencia y herencia se limita a la formación moral, clara y auténtica de una modesta pero orgullosa familia campechana.

martes, 13 de abril de 2010

43. Juventud y Familia Misionera

Publicado el 13 de abril de 2010

Id por todo el mundo y predicad el Evangelio

Mc. 16, 15

Por fin regresó Mildred de las misiones, estuvo lejos de casa durante toda la Semana Santa pasada, no es que haya sido mucho tiempo, pero es que no estoy acostumbrado a estar tanto tiempo sin uno de mis hijos. Por otro lado, me gusta que mi hija se haya sumado al movimiento de Juventud y Familia Misionera y con ello, a la enorme tarea evangelizadora de la iglesia.

Al parecer y afortunadamente, la fiebre de misiones afectó a muchos, ahí estuvieron Iveth, Priscila, María Inés, Arturo, María Andrea y Alejandro entre más de 150 jóvenes y familias que decidieron dedicar la Semana Santa a llevar un mensaje cristiano a comunidades apartadas del estado. La experiencia, por lo que he podido constatar, resultó sumamente grata, enriquecedora y edificante para el espíritu y para la formación cristiana y humana de todos los que participaron en ella.

El movimiento Juventud y Familia Misionera es una organización internacional, formada por jóvenes y familias católicas que buscan colaborar con la iglesia en la nueva evangelización de la sociedad a través de la acción misionera. Sus orígenes se remontan al año 1986, aunque es hasta 1993 cuando queda formalmente constituida, con estatutos y metodología apostólica bien definida. Sus beneficios alcanzan a 30 países alrededor del mundo.

En Campeche, estás jornadas misioneras son organizadas por la diócesis con la participación de jóvenes y familias vinculadas a colegios católicos y, quienes en forma voluntaria, renuncian a sus privilegios y vacaciones durante una semana y alegremente se suman a las faenas de la iglesia. Las tareas evangelizadoras inician el domingo de ramos y concluyen el domingo de resurrección.

Durante esos días, los misioneros acuden y permanecen en comunidades rurales previamente seleccionadas, en ellas tienen a su cargo la catequesis y evangelización de niños, jóvenes y adultos, la promoción y salvaguarda de las devociones y tradiciones populares y el apoyo en las actividades conmemorativas a la Semana Santa.

El desprendimiento durante una semana de los elementos tecnológicos y otras comodidades en que está atrapado el joven pasa a ser algo demasiado superfluo frente a lo que representan los auténticos objetivos de las misiones. Al ir en la búsqueda de aquellos semejantes que aparentemente son tan ajenos a sus vidas y que viven en medio de situaciones distintas, el joven choca de frente consigo mismo y con su realidad y (muy posiblemente) encuentra los elementos que le permitirán crecer y madurar como ser humano, como ciudadano y como agente de cambio social, así como las oportunidades que le permitirán enriquecer, dar dirección, sentido y alegría a sus vidas.

En el aspecto religioso, la participación del joven en las misiones les permite formar parte activa de una dualidad benevolente, dado que, al mismo tiempo que los jóvenes acercan el evangelio y las tareas de la iglesia a las comunidades más apartadas, ellos mismos, en el trayecto, se van encontrando con el mensaje revolucionario de Cristo y con el plan que Dios tiene predeterminado para sus vidas, lo que les permite crecer como cristianos y católicos comprometidos. Este último punto representa la esencia y la riqueza de la labor transformadora de las misiones.

Por otra parte ¿Existirá una actividad que una más estrechamente a una familia que compartir la labor evangelizadora de otras familias? ¿Existirá un elemento de cohesión más fuerte, íntimo y enriquecedor que transmitir las enseñanzas de Cristo? No lo creo, en estas tareas, las familias se dan cuenta que además del amor los acerca la fe, la esperanza, la solidaridad y otros valores que permanecerán, los fortalecerán y los mantendrán unidos ante cualquier situación de crisis.

No todo está mal en nuestros jóvenes y en nuestras ciudades, la Juventud y la Familia Misionera presentan una imagen diferente y renovada de la sociedad que estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación; trae en sí mismo, el mensaje de que es posible construir nuestras vidas y nuestras relaciones sobre bases diferentes, sobre cimientos sólidos y esperanzadores.

Mildred regresó muy contenta y motivada de las misiones, a toda velocidad transmitió sus anécdotas y vivencias, su alegría contagia y me hacen recordar experiencias similares en mi vida. Las misiones transforman, al evangelizador y al evangelizado, no me queda duda de ello. Por mi parte, ha quedado firmemente plantada la inquietud por conocer y formar parte de ese movimiento positivo, nutritivo y transformador. Soy un evangelizado más.



Las misioneras



sábado, 16 de enero de 2010

42. Calentamiento Global

Publicado el 15 de enero de 2010


Un fantasma recorre el mundo, se trata de la intensa ola de frío que ha hecho surgir toda clase de abrigos, bufandas, chamarras y chalecos en nuestra ciudad, tan desacostumbrada y desprotegida ante este tipo de fenómeno. Paradójicamente, y según afirmaciones científicas, estás condiciones climáticas son producto del calentamiento global a que se ha visto sometido nuestro planeta como resultado de las actividades humanas de las últimas décadas.


Obviamente sería irrisorio e inútil tratar de comparar las severidades a que el frío somete a los campechanos contra las congelantes condiciones que se están padeciendo en muchos lugares europeos, norteamericanos e incluso, en otras regiones de nuestro propio país. Pero dado que no estamos acostumbrados, sentimos este clima como el peor de todos.


En la búsqueda de razones que expliquen las heladas temperaturas, un grupo de amigos y yo, nos enfrascamos en una particular y muy poco científica discusión, misma que concluyó cuando uno de ellos, con absoluta seriedad y autoridad, aseguró que el frío actual es resultado del calentamiento global. No supo explicar el porqué.

Que el frío sea resultado del calentamiento es algo que no se escucha con demasiada coherencia, cualquier persona en su sano juicio opinaría que como producto del aumento en las temperaturas de nuestro planeta lo que padeceríamos sería de calor excesivo y no de frío intenso.

Con todo y lo contradictorio que se escuchaba la anterior aseveración, decidí consultar en Internet para documentarme un poco acerca de dicho fenómeno climático. Vaya sorpresa, resulta que sí, efectivamente, el frío es ocasionado por el calentamiento global. Qué situación tan extraña. A continuación reproduzco lo que leí:


“El calentamiento global refiere a un aumento gradual de la temperatura en la atmósfera terrestre y en los océanos registrada en las últimas décadas. Si bien no lo indica el término, suele ser asociado este aumento de la temperatura a las actividades realizadas por el hombre.

De acuerdo con el geoquímico Kuang Yaoqiu, de la Academia Estatal China de Ciencias, el cambio climático aumenta los riesgos de tiempo extremo, tanto frío como caliente, incluyendo tormentas de nieve durante las próximas cinco décadas.

La ola de frío que sufre buena parte del hemisferio norte, está relacionada con la actividad humana y forma parte del "cambio climático", pese a que éste se ligue habitualmente a un aumento de temperaturas y no a una disminución.


Según la teoría de Kuang, las actividades humanas (como la emisión de dióxido de carbono por las industrias) en principio aumentan la temperatura de la atmósfera en los hemisferios, pero llegado un momento pierde ese calor y desciende rápidamente de altura, lo que produce los frentes fríos.

Finalmente aseguró que las actividades humanas que calientan el hemisferio norte llevan olas de frío al sur y viceversa.”

La explicación ofrecida por este científico chino me parece muy clara, las actividades humanas están ocasionando importantes cambios en las condiciones climáticas del planeta, lo que está generando climas extremas en diversas regiones del orbe, incluyendo naturalmente a nuestro estado, esto nos lleva a concluir que debemos esperar, para los próximos años, veranos más calientes e inviernos cada vez más fríos.

Una vez aclaradas las causas y consecuencias del frío extremo, surge una interrogante: ¿Qué podemos hacer para detener el calentamiento global? Nuevamente encontramos la respuesta en Internet, se trata de acciones sencillas y concretas que todos podemos realizar para disminuir la producción de dióxido de carbono:

Cambia tus focos de luz por aquellos clasificados como de bajo consumo.

• Restringe al máximo tu uso de agua y en particular de agua caliente.

• Recicla tu basura, aunque el consejo exacto es producir la menor cantidad de basura posible.

• Reduce el uso de tu automóvil, o de plano no lo uses. Utiliza medios de transporte que no produzcan dióxido de carbono, la bicicleta es una buena opción.


• Compra papel reciclado y recicla tu papel.


• Siembra árboles.


• Mantente informado y educa respecto a estos temas a niños y adultos.


Las actividades anteriores, fáciles y llanas, son en sí mismas un verdadero respiro, completo, profundo y prolongado para este mundo que representa nuestro hogar y al cual tanto hemos maltratado.

Debemos esforzarnos para crear conciencia acerca de los efectos que nuestras acciones nocivas le provocan al media ambiente, esa es la única posibilidad para corregirlas y con ello proteger y salvar al mundo. No hay razones para no solucionar este problema puesto que contamos con la información y los medios necesarios para hacerlo.

Recordemos que sólo contamos con este bello planeta, si no lo cuidamos nos acabaremos junto con él. No tenemos alternativa, comencemos a actuar para revertir el calentamiento global. Es tu responsabilidad, la mía, la de todos. Mientras no la asumamos, no nos quedará de otra más que atenernos a las consecuencias.


martes, 5 de enero de 2010

41. Propoósitos para el año nuevo

Publicado el 6 de enero de 2010


Acaba de empezar un nuevo año, tenemos frente a nosotros una gran cantidad de días por estrenar; cada principio de año, como se ha vuelto costumbre, surge una lista de objetivos y metas que nos establecemos para el mejor aprovechamiento de nuestra vida, desafortunadamente muchos de estos deseos perecen por inanición al paso del tiempo. El propósito de este año debe ser comprometernos para cumplir nuestros propios propósitos. ¿No le parece?

Hace algunas semanas, al estar haciendo limpieza, tropecé con una hoja de periódico publicada por TRIBUNA el 25 de diciembre de 2005; dicha hoja contiene una guía con 101 propósitos para el Año Nuevo (en ese caso, el 2006). Las instrucciones eran sencillas: escribe tu nombre, marca los propósitos que desees y comprométete a cumplirlos en los próximos 365 días.



Había una enorme recomendación, no dejar colgada la lista. Este encargo era una referencia manifiesta a ser constantes en el cumplimiento de los propósitos establecidos, a no desanimarnos y dejarlos de lado al transcurrir de los días. No se puede decir que haya cumplido la encomienda, ya que la lista permaneció colgada durante 4 años en la parte posterior de una puerta que nunca se cierra.



Sin embargo, al revisarla comprobé que había algunas asignaturas aprobadas: pagar un gimnasio y asistir a él, bajar de peso, comer sano, pagar tenencias atrasadas, actualizar la lista de contactos del correo electrónico, hacer un viaje por carretera, llamar a los viejos amigos, practicarse un examen médico general, leer más y cambiar el colchón. Me felicito y aplaudo por ello.

 

Desafortunadamente había también muchos pendientes: controlar los gastos y ahorrar, dar mantenimiento constante al auto, tomar dos litros de agua diariamente, ir a Chichén Itzá para ver el equinoccio, ser más espiritual en Semana Santa, estudiar un diplomado, poner un negocio y casarse en Las Vegas (así decía la guía). Me repruebo y regaño, no muy severamente, por ello.

 

Haciendo un balance somero de lo anterior, pudiera considerarse que voy en buen camino. Es verdad, hace falta apretar algunas tuercas, hacer ajustes aquí y allá, revisar y corregir algunas cosas y... creo que lo de casarse en Las Vegas de plano lo voy a borrar.



De todo lo anterior se puede concluir que hacer una lista de propósitos no debe ser algo demasiado complicado, ni muy elaborado o que incluya acciones trascendentes, filosóficas o revolucionarias. Es más bien una relación sencilla de acciones concretas que podemos atender en el corto o mediano plazo y cuyo cumplimiento traerá un beneficio claro en nuestras vidas.



El riesgo de establecerse acciones complejas es no poder cumplirlas, lo que traería consigo desmotivación, desánimo y quizás hasta problemas de autoestima. Eso no me parece muy sano ni deseable. Considere acciones claras y tan específicas y evidentes que puedan ser observables en su conducta, que las personas que lo rodeen se den cuenta de esos cambios y lo feliciten. Eso es muy gratificante y le impulsará a continuar.



Para poder ayudarle a realizar su lista de propósitos, se me ocurrió reunirlos en áreas de acción, obviamente relacionaré únicamente los que se me ocurrieron, puede haber muchos más, tantos como usted considere convenientes. Iniciaré:



a) Establézcase propósitos que se relacionen con el cuidado de su salud y bienestar físico: dejar de fumar, bajar de peso, ir al dentista, comer más frutas y verduras, hacer ejercicio, controlar su presión arterial y sus niveles de glucosa, hacer ejercicio, etc.

b) Fíjese metas de tipo ecológico: economizar luz y agua, clasificar la basura, sembrar árboles, dejar de usar aerosoles, ahorrar papel, reutilizar bolsas de nylon, no quemar basura en su patio, acampar con su familia y enseñarles a cuidar el medio ambiente, etc.


c) Asuma compromisos que involucren su comportamiento social: evitar tirar basura en la calle, abstenerse de gritar o insultar a otros automovilistas, estacionarse sólo en lugares permitidos y no bloquear accesos para discapacitados, hacer donativos o contribuciones a organizaciones caritativas, no hablar por celular cuando esté conduciendo su auto, etc.

 

d) Considere también los que se relacionen con su conducta individual: aprender a escuchar a las personas, moderar el carácter, darle regalos sin motivo a su pareja o llevarle una serenata, convivir más con sus hijos, asistir a las reuniones escolares, etc.



e) Impóngase objetivos de orden cultural y espiritual: asistir a uno o dos conciertos de música clásica durante el año, visitar museos con la familia, lea dos libros durante el 2010, ir a misa los domingos, rezar por las noches, participar en un retiro espiritual, etc.



f) Muy importantes son las metas de orden económico: ahorrar, pagar cuentas atrasadas (esto incluye agua, tenencia e Impuesto Predial) optimizar gastos, aumentar los ingresos, etc.

 

g) Finalmente póngase pequeños retos: aprender un baile de salón, nadar o un idioma nuevo, viajar a un lugar desconocido para usted, escribir un diario, cantar en un karaoke, tejer, pintar, etc. En este punto no se limite, sólo cuide de cumplir con lo establecido.

 

Insisto, las acciones pueden ser tantas como usted desee, pero no se exija tanto que pueda convertirse en una causa de estrés en su vida; sea paciente y tolerante con usted mismo, no se fije metas demasiado ambiciosas y tómese su tiempo. Pero algo que es muy importante, sea constante en sus propósitos, persevere, no abandone y cuando haya cumplido sus metas y propósitos: celébrese, consiéntase y dese un gran premio.


Por mi parte continuaré con los mismos propósitos que establecí en la guía desde el 2005, tal vez en este 2010 pueda concluirlos, si no es así, por lo menos pondré las bases para su cabal cumplimiento en años venideros. Estoy seguro que podré conseguirlos. Sin embargo...sí, definitivamente, lo de casarse en Las Vegas lo voy a borrar. Deseo para todos un feliz, venturoso y provechoso Año Nuevo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

40.Mis mejores navidades

Publicado el 23 de diciembre de 2009


Todas las navidades han sido mi navidad favorita, de eso no tengo la menor duda. Sin embargo, entre todas ellas, atesoro con especial esmero las que pasé como integrante del coro en la Iglesia de San Román. Esas tuvieron cierta magia y esa mezcla extraña de fiesta y espiritualidad que generó recuerdos y emociones imborrables en los mejores años de mi juventud.



Podría enumerar tantas y tan gratas reminiscencias navideñas en cuales quiera de las etapas de mi vida. Desde aquellos en que intentaba no quedarme dormido para poder ver a Santa Claus, hasta los del año pasado, en la que todos los miembros de la familia intercambiamos, por casualidad, el mismo tipo de regalos.


Pero sería imposible dejar de evocar aquellas juveniles navidades vividas en torno al nacimiento que colocábamos en el altar de la iglesia de San Román. Fueron tiempos fáciles, divertidos y despreocupados. El mayor y único afán era llegar a tiempo a la misa de medianoche, después de eso, todo era villancicos, abrazos y disfrutar la alegría franca y sincera de los amigos verdaderos.



No tengo claro cuando se fundó el coro, tampoco supe cuando se desintegró. Su principal función ( y aparentemente la única) era cantar en la misa dominical de las 10 de la mañana. Yo nunca canté, todos agradecían que no lo hiciera, pero siempre asistía a los ensayos y a las misas, eso era importante para mí.


El coro (que en realidad se llamaba Grupo Encuentro) tenía un perfil relativamente bajo la mayor parte del año, ensayos los sábados por la tarde y cantar los domingos en la mañana, después de eso nada. Cuando terminaba el mes de septiembre empezaba el movimiento: rifas, ferias del dulce, venta de antojitos y bazares de ropa, principalmente. En mis últimos años en el grupo nos fue más redituable y divertido la elaboración y venta de piñatas navideñas. El objetivo era reunir fondos para la navidad próxima.


A partir de la segunda semana de noviembre todo era movimiento y trabajo constante en el coro: se debía diseñar y construir el nacimiento que se pondría en el altar de la iglesia, elegir y preparar los cantos adecuados a la época y adornar y limpiar el templo; todo debía estar listo para el primer día de diciembre. Aquel ajetreo nos ocupaba todos los días de la semana.


Pero era algo muy rico y divertido, todos aportaban ideas y trabajo, se establecían normas y acuerdos que siempre eran respetadas. Se tomaban decisiones y resolvían los conflictos sin mayores complicaciones. Nos hacíamos bromas, jugábamos, nos convertíamos en mejores amigos y en muchos casos, también nos enamorábamos. Así era la vida en el coro de San Román.


El momento cumbre llegaba el 24 de diciembre, en la misa de medianoche, al ambiente se tornaba muy cálido y espiritual, el mensaje de una navidad siempre nueva flotaba en el aire, nuestros corazones jóvenes se agitaban ante el anhelado renacer de Cristo, ante el retorno de las esperanzas, del amor y de la fraternidad. Todo ello amenizado por nuestros cantos navideños que cobraban un nuevo matiz en esa noche de paz.


Recuerdo la iglesia iluminada en tonos ámbar, las luces del nacimiento con su continuo e incansable centellar, las notas dulces y suaves del Ave María, los arrullos al eterno niño, el mismo que no se cansa de renacer en este mundo tan necesitado de esa paz y esa calidez que sólo se encuentra en los días de navidad.


Después de la misa, lo que seguía era saludar y felicitar a los amigos del coro, muchos de los cuales nos conocíamos desde que éramos casi niños y con lo que fuimos creciendo; los amigos que nos ayudaron a madurar y descubrir nuevas perspectivas y formas de ver y apreciar la vida. Los amigos con los que nos enojábamos pero que nunca dejaron de estar cerca para cuando se nos pase el coraje. Los amigos que aún hoy, abrazo y aprecio.

Fue en esos años que comprendí que la navidad es la oportunidad que nos da la vida para aproximarnos a las personas que amamos, es la ocasión perfecta para que renazcan los sentimientos afectuosos, aquellos que le dan sentido y valor a la vida; el momento preciso de reconocernos como parte de una misma comunidad, de una misma y amorosa civilización.


Y también entendí que de nada me sirve adornar mi casa y llenar de luces mi jardín si mi interior sufre la ausencia de la paz y el perdón, si mi corazón está lleno de egoísmos y rencores; entendí, que necesito reconciliarme conmigo mismo, con las personas que amo y con la vida misma si lo que pretendo es vivir y disfruta de una dulce navidad. Entendí, que el niño Dios sólo renace en un corazón que vive sereno, lleno de esperanzas y siempre dispuesto a la caridad, la confianza y el amor.


Con el paso del tiempo, la vida me llevó por caminos que me alejaron del coro de los amigos de San Román. Entonces descubrí otros escenarios en los que viví y disfruté de navidades distintas, siempre nuevas, con mensajes renovados, con otras alegrías, otras esperanzas y otros abrazos.

Es necesario reconocer que en todas las navidades, hay instantes en que me atrapa la nostalgia, me invade la tristeza y termino con las emociones enredadas; pero creo que eso también es parte de la magia de la navidad, porque en cada una de ellas siempre hay alguien a quien extrañar, alguien a quien necesitamos abrazar, alguien que esa noche falta en nuestra mesa y en nuestra vida.

Hoy, mi navidad tiene la cara de mis hijos, la imagen de mis padres, la sonrisa de mis hermanos y la paz de la abuela; se acompaña de tíos y primos y se cobija con el calor de todos mis amigos. Por todo eso, este año, nuevamente celebraré y disfrutaré de mi mejor y más grata navidad.


Un abrazo afectuoso para todos los que me acompañaron en aquellos deliciosos años del coro de San Román, abrazo también a familiares y amigos y mi deseo sincero y cordial de una alegre navidad, llena de paz y amor, para todos los que me hacen el enorme favor de leerme.

lunes, 21 de diciembre de 2009

39. La gala de navidad

Publicado el 21 de diciembre de 2009




La música empezó a flotar suavemente en el ambiente, sin darnos cuenta, llenó el recinto y en medio de sus compases inundó a todos del ritmo y el espíritu de la navidad. Fue hace pocos días, la fusión de la Orquesta de Cámara del Municipio de Campeche y la orquesta sinfónica Infantil generó una magia especial y transformó el viejo recinto histórico del Teatro de la Ciudad en una deliciosa arca musical.




Es verdad, la homenajeada de esa noche era la navidad; los protagonistas fueron la música, los músicos y los cantantes, todos ellos muy jóvenes. Sin embargo voy a permitirme comentar algunas otras cosas que pasaron por mi cabeza, aún a riesgo de que este artículo quede convertido en un conjunto de desordenados párrafos.



Iniciaré diciendo que la invitación para asistir a la Gala de Navidad que ofreció el Gobierno del Municipio de Campeche me llegó por casualidad, una de las integrantes de la orquesta Sinfónica Infantil invitó a mi hijo Edoardo (quién disfruta de igual manera del reggaetón que de Il Divo) y éste me pidió lo acompañe. No tengo ningún problema en acudir a estos eventos y menos si me acompaña uno de mis hijos.



Y ahí estábamos los dos, en uno de los palcos del Teatro de la Ciudad Francisco de Paula Toro en espera de que inicie el concierto, cómo llegamos con cierta anticipación me di tiempo para apreciar algunas cosas que no es posible hacer si se llega con el tiempo justo.



¿Sabían que existe un reglamento para entrar y permanecer en este teatro? Sí, si existe. Me llamaron la atención algunas de sus cláusulas: Luego de que se alce el telón los asistentes se quitarán el sombrero, ocuparán sin excepción sus lugares y no deberán levantarse hasta que termine la representación. En todo momento, el público deberá guardar sosiego y no atropellarse. Los actores no podrán hacer gestos obscenos ni vestir ropas deshonestas.



Es verdad, este reglamento se realizó en 1833, cuando el viejo Teatro de la Ciudad fue inaugurado. Eran otros tiempos, pero creo que sería de mucha utilidad actualizar y reafirmar esos mandatos. Actualmente sólo se prohíbe fumar e introducir alimentos, esto último no se respeta.



Mis paseos por el teatro y mis pensamientos se interrumpieron cuando sonaron los acordes del primer violinista. El teatro estaba a la mitad de su capacidad, podría asegurar que los asistentes eran todos familiares de los músicos y cantantes. Había apartadas dos filas de butacas, creo que para las autoridades, pero solo se ocuparon cinco de esos espacios.



El concierto dio inicio, empezaron a conjugarse los violines, chelos, flautas y clarinetes, la armonía de navidad empezaba a surgir de todos lados cuando abruptamente todo se interrumpió con la cumbia que salió de un teléfono celular.




¿Se podrá hacer algo para evitar eso? ¿Se podrá instalar algún novedoso dispositivo para evitar que los teléfonos suenen? Para no cansarles mucho les diré que el episodio del celular musical se repitió otras tres veces a lo largo de la Gala de Navidad.



Finalmente pude concentrarme en el concierto y empezar a disfrutar de la noche de paz, la blanca navidad y otras tantas canciones y melodías que fueron despertando los viejos espíritus navideños, esos que sin darte cuenta te llevan directamente a tus primeras navidades, a la alegría de adornar el arbolito, al alboroto para abrir los regalos y a la espera impaciente de Santa Claus.



De pronto, y al suave compás de los villancicos, surgieron los renovados y cálidos deseos que se avivan en la navidad, la alegría por vivir y disfrutar esta época que acerca a los amigos, alimenta los corazones, reconcilia a las familias y llena de paz e ilusiones los hogares.



La música y la navidad tiene el extraño don de mover y animar las emociones, de abrirnos a espacios ocultos en las profundidades del alma y ahí, explorar sin prisas lo mejor de nosotros mismos para entregarlo a los demás.




Todo el teatro estaba lleno de música y al mismo tiempo, invadido de navidades. Eran las navidades de todos los que ahí nos encontrábamos, nuestras particulares e íntimas navidades, a veces alegres, festivas y risueñas; en ocasiones melancólicas, tristes y nostálgicas; pero navidades al fin.



Navidad, con su mensaje de paz y amor, con su eterno e insistente deseo de felicidad, con todas esas palabras que no importa cuántas veces se repitan, siempre encontrarán nuevos sentidos, nuevos caminos que las conduzcan a los corazones de las personas que amamos.



Si la Gala de Navidad, si los acordes de las orquestas y si las voces infantiles del coro lograron despertar la navidad oculta y auténtica de todos los que estábamos en el teatro, o por lo menos de la mitad, entonces el concierto fue un éxito, a pesar de los celulares. Feliz navidad para todos.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

38. La Trinidad

Publicado el 9 de diciembre de 2009


En medio del frío, de caminos bordeados de pinos, ocotes y encinos, a una altura de 2,370 metros sobre el nivel del mar y en medio de un camino que serpentea por entre numerosas comunidades, surge La Trinidad, antigua fábrica textil convertida hoy en un moderno centro vacacional, balneario y museo; resulta imposible sustraerte a su embrujo que te remonta a más de 100 años en la historia. Simplemente, La Trinidad te atrapa y se mete en tus sentidos.


El inmueble fue construido en 1884 con la finalidad de albergar una fábrica de textiles, muy rápidamente se convirtió en una de las más importantes empresas productoras y exportadoras de mezclilla del país. Su instalación en Tlaxcala, un estado hasta entonces netamente campesino, originó significativos cambios sociales y económicos dado que marcó la transición de comunidades agrícolas de tiempo completo a grupos obreros con jornadas de 14 a 16 horas diarias

La fabrica fue propiedad del empresario español Manuel Martínez Conde, constaba en sus mejores años productivos de toda una infraestructura que facilitaba la producción y los servicios que los trabajadores requerían: la más moderna maquinaria de la época, casas para empleados y obreros, escuela para hijos de trabajadores, establos, talleres, almacén de géneros, salón de telares, área de hilados, turbina, calderas y un hermoso templo dedicado, como es de esperarse, a la Santísima Trinidad.

Al paso del tiempo, la falta de renovación y modernización de sus instalaciones, equipos y procesos, así como el surgimiento de texturas de origen sintético para la fabricación del vestido llevaron a la crisis financiera a La Trinidad y en diciembre de 1967 se declara su cierre definitivo.

Sus últimos propietarios, la familia Morales Pérez, vendieron la propiedad a una instancia gubernamental en 1987, la que a su vez la cedió al Instituto Mexicano del Seguro Social, mismo que, respetando su infraestructura y la historia oculta entre sus paredes adecuó en su interior un centro vacacional al servicio de la población abierta.


Llegar al Centro Vacacional La Trinidad se convierte en una verdadera delicia, separado solamente por doce kilómetros de la capital tlaxcalteca, la distancia se torna demasiado corta para contemplar los campos sembrados de pinos que recuerdan navidades, de ríos angostos que destilan aguas claras y de un paisaje dibujado por extensos llanos y la alta sierra. Es verdad, hace mucho frío, pero de verdad que se soporta y hasta se disfruta.


Ya estando en el inmueble, lo común es encontrarse en cualquier pasillo con parte de la antigua maquinaria textil; en sus paredes, el decorado corre a cargo de poleas y engranajes así como fotos antiguas que muestran imágenes de La Trinidad en sus tiempos de auge y bonanza.

Es fácil remontarse en el tiempo y visualizar a la fábrica operando en todo su esplendor, pero se torna muy difícil, en la presente quietud y paz de sus jardines y lagos artificiales, imaginarse el fenomenal escándalo que producían la turbina y las maquinarias y que hicieron surgir un particular y único lenguaje de señas entre sus obreros.

Las enormes chimeneas capturan más mi atención que la formidable alberca techada y climatizada en la que, la imagen de los bañistas, contrasta de manera curiosa con los gruesos abrigos y bufandas que usamos los que no estamos en un plan vacacional.

Hacia el fondo de la fábrica, a un costado del moderno y equipado centro de convenciones, se encuentra la que considero es la joya de la corona, me refiero al museo textil, el primero establecido en nuestro país. Su acervo está conformado por fotografías, documentos y testimonios, además de maquinaria, herramientas, hilos y otros objetos donados por los ex trabajadores.


Prácticamente, el tiempo se detuvo en la oficina del administrador de la fábrica, ahí están su escritorio de trabajo, la mesa de juntas, los archiveros mal acomodados y con expedientes abiertos, el periódico del día, la máquina de escribir y las fotografías de los momentos importantes. Pareciera que una reunión de trabajo se suspendió repentinamente a mediados del siglo pasado y que los objetos esperan impacientes a que se reanude.


No estaría haciendo justicia si menciono a la capilla de la fábrica simplemente como tal; por sus dimensiones, su belleza y su arquitectura de estilo neogótico, podría ser considerado el templo principal de cualquier comunidad. Una particularidad, no tiene bancas, son sillones individuales los que están dispuestos para la comodidad de los feligreses, principalmente huéspedes del hotel y vecinos del poblado de Santa Cruz.

Al despedirme del lugar, entiendo perfectamente que una parte de mí se queda atrapada en un punto justamente en medio de la fábrica y el centro vacacional, en ese instante se amalgaman el pasado afanoso y el presente afable y hospitalario. Una última mirada, despierta los fantasmas ocultos de obreros y trabajadores para hacerles justicia y rendir tributo a su anónima historia y a su huella plasmada en el tiempo. Atrás queda la permanente promesa de volver.

martes, 8 de diciembre de 2009

37. Una canastilla para María

Publicado el 7 de diciembre de 2009


Dar hasta que duelan y cuando duela dar todavía más.
Madre Teresa de Calcuta


 

Una canastilla que deberá contener todo lo que necesita un bebé que nacerá en los días cercanos a la navidad, una acto de caridad, amor y solidaridad con las personas que nacen con más necesidades, una oportunidad de dar a quienes más lo requieren y al mismo tiempo, regalar una navidad distinta.

La invitación es a que nos ayudes a formar canastillas para vestir a un recién nacido, hijito de una mamá de escasos recursos que dará a luz el día de navidad o en los días próximos. La invitación es a que hagas un regalo diferente en esta época, a que disfrutes la alegría íntima de dar a quien lo necesita, de darle la oportunidad a un ser humano de iniciar la vida en mejores condiciones.


La campaña es auspiciada por el informativo Novo Millennio, del canal de televisión Mariavisión (Canal 5 en Cablemás) y en Campeche nuevamente hacemos eco a esta caritativa iniciativa. El año pasado logramos reunir, con el favor de muchas personas de buena voluntad, 25 canastillas maternales con lo que se alegró a otros tantos hogares de escasos recursos que tuvieron la fortuna de recibir un bebé el día de navidad o en la víspera.


Este año la meta es llegar a 50 canastillas, mismas que, de manera ideal, deberán contener: cobija, sábana, chambritas, mamelucos, camisetas, calcetines, zapatitos, gorritos, baberos, pañales desechables, pañales de tela, toallas húmedas, toallas, peine, biberones, chupones, juguetitos, pomada para las rozaduras, loción, aceite, crema, talco, shampoo, jabón y algodón.



Pero esta meta no se podrá conseguir sin la participación y sin el ejercicio caritativo y amoroso que siempre ha distinguido a la sociedad campechana; es precisamente a los miembros de nuestra comunidad a quienes solicitamos su apoyo y su contribución generosa, amable y desinteresada sin la cual no se podrá conseguir nada.


Pueden donar cualquiera de los artículos antes descritos, en cualquier cantidad, de cualquier marca y precio; sólo una condición necesaria y entendible, todo deberá ser nuevo, recuerden que es para un bebé que se inicia en la vida. Piensen en lo representativo que será vestir a un recién nacido en el día que celebramos el nacimiento de Cristo.


Para recibir sus donaciones hemos dispuesto de tres centros de acopio ubicados en los siguientes sitios: iglesia del fraccionamiento Belén (Circuito Belén Oeste sin número) iglesia de Santa Cecilia (avenida Casa de Justicia) y escuela particular Miguel Hidalgo (avenida López Mateos).


Muchos agradeceremos que sus obsequios sean entregados antes del 22 de diciembre para poder estar en condiciones de armar las canastillas y preparar la logística para la entrega que se realizará los días 24 y 25 de diciembre en los hospitales y clínicas que atiendan a las mujeres de menos recursos económicos.


Recordemos que la navidad es el tiempo de dar, de ofrecer lo mejor de nosotros mismos, de vivir el misterio que ha cautivado al mundo por más de dos mil años, el misterio del amor al prójimo, de la entrega generosa y desnuda de egoísmos y avaricias, de disfrutar la alegría íntima y permanente que sólo se genera cuando aplicamos el ejercicio de la caridad.


Por ello, les invitamos a convertirse esta navidad, en la navidad de un recién nacido, en la navidad del Cristo que renace cada año para dar alegría al mundo. Recuerden que la meta es 50 canastillas maternales, con su ayuda y su confianza estoy seguro que la lograremos.